Vidas ¿paralelas?


Mi mejor amigo tiene un año mas que yo. Llevamos trabajando el mismo tiempo después de una licenciatura, algún curso de posgrado y un master. A veces me sorprende lo paralelas que pueden resultar nuestras vidas. Los dos estuvimos de Erasmus, hemos vivido en el extranjero por algún tiempo para estudiar o para trabajar, nos gusta viajar y se nos dan bien los idiomas. Ambos nos trasladamos de nuestra ciudad natal a Barcelona mas o menos por la misma época, aunque fuera una casualidad, como todo lo demás, y ambos hemos conocido aquí a nuestras parejas.
Los dos estamos buscando un garbancito o una lentejita.
Y a ambos nos están llegando esas “proposiciones indecentes” de las que de vez en cuando os hablo.
Solo dos diferencias. El es de ciencias, yo de letras.
Y el es un hombre. Yo una mujer.
La primera diferencia nos proporcionó ratos muy buenos discutiendo quien era más inteligente y cosas por el estilo a los 15 años.
Lo segundo nos hace ver la realidad de esta sociedad en primera fila.
Sus ofertas son tan buenas como las mías. Incluso he tenido alguna un poco mejor que el. Pero el solo tiene que sopesar si el puesto, el dinero o los variables le son favorables, si es una empresa mejor a la que merezca cambiar. Si llega su lentejita, ya pensara que hará. Viaja mucho, y le preocupa, pero hasta que no llegue el momento no tiene porque decidir nada. No tiene que pensar en tener un contrato fijo, que no se acabe a mitad de embarazo y sea una oportunidad para no renovarlo. Tampoco en que podría tener un embarazo de riesgo y por mucho empeño que tuviera en ser profesional y trabajar hasta el ultimo momento, se truncara porque su salud o la de su bebe corrieran peligro desde el 4º mes y tuviera que coger una baja a las 20 semanas. Y luego añadirle las 16 de baja maternal, las horas de lactancia y superar el remordimiento por querer alargar la baja maternal con vacaciones y algún mes de excedencia para no dejar a su bebe con 4 meses siendo consciente de que llevaría casi un año, o mas de baja en la empresa.
No tiene que preocuparse de las preguntas mas o menos veladas sobre su situación familiar. No le preguntan si tiene hijos o piensa tenerlos y menos si tiene solucionado su cuidado.
Yo si debo plantearme todo eso. De echo lo he vivido. Y he vivido un despido por “cambiar mi situación familiar” aunque la versión oficial fue que “estabamos en crisis”
Hablamos el otro día del tema y vimos lo injusto que es. Aun así, el me ha animado. Me anima a no esperar a buscar a mi lentejita y me anima a no dejar pasar ninguna de esas oportunidades. Quiere creer, como yo, que un impass de un par de años, cuidando de mis cominos, no tiene porque suponer dejar de recibir ese tipo de ofertas pero ambos somos realistas y conscientes de que son 2 años de parón que me afectaran si o si.
Tengo una oferta sobre la mesa que implica cambio de residencia y un paso hacia un puesto de directivo en una multinacional de peso. Si saco el tema de la conciliación, esta entre las 20 mejores según el Great Place to Work Insitute 

¿No es triste pensar “ojalá no pase el proceso” solo para no enfrentarme a tener que decidir? Para no quedar mal, al final, si decido quedarme donde estoy y como estoy. Y aun pienso mas a largo plazo. Si es mi última oportunidad… ¿llegara el día en que piense lo que pudo haber sido y no fue?

Y esta vez, no creo que sea yo la complicada.

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